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Por las características propias de la esquizofrenia (enfermedad mental, sintomatología psicológica, entre otros) puede fomentar conductas estigmatizantes en la sociedad. Se sostiene en la sociedad en general, una imagen estereotipada de las personas con esquizofrenia y existen innumerables preconceptos en torno al tema.

Es desconocido por la mayoría que a muchas de las personas que sufren la enfermedad les resulta difícil escapar del estereotipo de su propia condición. Diferentes estudios revelan que las personas con esquizofrenia son tan negativos en sus opiniones como lo es la población general. Este fenómeno tiene importantes consecuencias como:

  • Sentimiento de vergüenza.
  • Propensión al aislamiento social.
  • Dificultad para la solicitud de ayuda.
  • Incremento del riesgo de recaídas y, según algunos expertos, riesgo de suicidio.

Sin embargo, hay razones para ser optimistas. Ciertos factores influyen en que exista un menor nivel de estigma asociado a trastornos mentales.

Algunos factores son conocidos como moderadores del estigma y mejoran la tolerancia pública de la enfermedad mental. Estos factores son:

  • La naturaleza de la sociedad rural.
  • Un sistema familiar más consolidado.
  • Explicaciones externas de la causa de la enfermedad, compartidas por la comunidad.
  • Reversibilidad del comportamiento y síntomas.

Las personas con esquizofrenia que cuentan con el apoyo y tolerancia de familiares, amigos y las personas que le rodean, consiguen reinsertarse a la vida familiar y laboral.

El estigma asociado a una enfermedad mental grave como la esquizofrenia también afecta a los familiares de las personas con esquizofrenia. Aunque existe una tendencia por parte de las familias de negación del estigma, posibles sentimientos de vergüenza llevan a las personas con esquizofrenia y a sus familiares a un gran aislamiento. Una de las creencias erróneas sobre la esquizofrenia implica que la enfermedad se debe a problemas en la educación del niño, lo que aumenta los rasgos de culpabilidad y de estigmatización en los padres o familiares.

Estas creencias son completamente erróneas.

Entre todos tenemos la oportunidad de informarnos y actuar, para ayudar a borrar el estigma y la discriminación en la enfermedad mental.

En el XV Congreso Nacional de Psiquiatría celebrado en Oviedo, los profesionales de la psiquiatría se adhirieron a un Manifiesto en contra del estigma promovido por la Sociedad Española de Psiquiatría (SEP) y la Sociedad Española de Psiquiatría Biológica (SEPB).

Algunas falsas creencias de las personas con esquizofrenia

La World Psychiatric Association y otros autores, han sintetizado las numerosas creencias erróneas respecto a las personas con esquizofrenia:

  • Las personas con esquizofrenia son violentas y peligrosas.
  • Las personas con esquizofrenia pueden contagiar su enfermedad a otras personas.
  • Las personas con esquizofrenia son personas perezosas y poco fiables.
  • Las personas con esquizofrenia son incapaces de informar sobre los efectos de la medicación o sobre cualquier cosa que les suceda.
  • Las personas con esquizofrenia son incapaces de tomar decisiones racionales sobre sus vidas.
  • Las personas con esquizofrenia son impredecibles.
  • Las personas con esquizofrenia presentan un empeoramiento progresivo a lo largo de su vida.

Las consecuencias más importantes del estigma sobre las personas con esquizofrenia y la salud mental se reflejan en diversos aspectos: falta de recursos en los servicios de salud mental, problemas en la vivienda, dificultad en la obtención o mantenimiento de puestos de trabajo remunerado o claras muestras de aislamiento social.

Tanto en países industrializados como en aquellos en vías de desarrollo, el aislamiento social es un denominador común, y se asocia con un peor pronóstico de la enfermedad. Aquellas personas con esquizofrenia que presentan una red social más amplia y compleja tienen menos probabilidades de reingresar por agudización de la enfermedad.

La persona con esquizofrenia y la violencia

Algunos medios de comunicación relacionados con el mundo del espectáculo tienden a vincular las enfermedades mentales con las conductas violentas.
Sin embargo, excepto en el caso de los individuos con un historial de violencia antes de caer enfermos, y aquellos con problemas de abuso del alcohol u otras substancias, los que padecen esquizofrenia no son especialmente proclives a la violencia. La mayoría de los individuos con esquizofrenia no son violentos; más bien tienden al retraimiento y prefieren que se les dejen solos.

El abuso de ciertas substancias aumenta el riesgo de violencia en las personas con esquizofrenia, pero también en personas que no padecen enfermedad mental alguna.
Es importante saber que una persona con esquizofrenia no es agresiva cuando está estabilizado y cumple adecuadamente su medicación. Cuando se interrumpe el tratamiento, las personas con síntomas paranoicos y psicóticos, pueden correr alto riesgo de presentar comportamiento violento.

La persona con esquizofrenia y el suicidio

Los enfermos de esquizofrenia presentan una discriminación añadida debido a la dificultad de adaptación al medio. No es infrecuente la negativa a alquilar una vivienda a una persona con esquizofrenia, ni a contratar laboralmente a una persona con esquizofrenia. Diferentes trabajos y observaciones apuntan a las diferentes consecuencias laborales, sociales, de calidad de vida, e incluso de la posibilidad apuntada de incrementar las tasas de suicidio de estas personas.

Si una persona intenta cometer suicidio o amenaza con que va a hacerlo, se debe buscar inmediatamente ayuda profesional.

¿Puede una persona con esquizofrenia volver a trabajar?

La esquizofrenia se desarrolla a menudo entre los 18 y los 35, años críticos para la formación educativa o la elección de una carrera profesional. Por consiguiente, puede que muchas personas con esquizofrenia no consigan tener la formación necesaria para un trabajo cualificado.

Bajo la premisa de que la persona con esquizofrenia sigue un tratamiento farmacológico sostenido, las intervenciones psicosociales y la psicoterapia tienen como objetivo ayudar a estas personas a superar los obstáculos psicológicos, sociales y laborales.

Estas terapias pueden ser útiles para las personas con síntomas menos graves o para aquellos cuyos síntomas psicóticos están controlados. El grado en que se ven afectadas las capacidades mentales (a veces denominadas “funciones cognitivas” como, por ejemplo, la concentración, la memoria, el pensamiento y la capacidad para planificar o solucionar problemas) influye significativamente en las posibilidades de volver a los estudios o de encontrar y mantener un empleo.

Con la ayuda de los medicamentos antipsicóticos más modernos, los síntomas pueden controlarse de modo a que interfieran lo menos posible con el día a día de la persona. Son muchas las personas que han conseguido avanzar a pesar de su esquizofrenia y han disfrutado de vidas felices y plenas.

Contar con el apoyo de la familia y amigos es fundamental para que las personas que tienen la enfermedad se reintegren a la vida laboral.

Vida Social

El retraimiento social es uno de los síntomas negativos frecuentes de la esquizofrenia y las personas experimentan a menudo dificultades emocionales, sociales y motivacionales.

Los síntomas de la enfermedad les pueden frenar para participar en la vida diaria, provocándoles un sentimiento de aislación e incapacidad para relacionarse con otras personas y entablar relaciones importantes.

El tratamiento farmacológico unido a la psicoterapia e intervenciones psicosociales que se emplean hoy en día pueden ayudar a las personas con esquizofrenia a superar las barreras sociales relacionadas con la esquizofrenia y llevar una vida social normal.

Para quienes tienen esquizofrenia es importante sentirse cómodos y aceptados, algo que mejora tanto su bienestar general como el de su familia. Para un miembro de la familia o un cuidador puede ser muy positivo ver que su familiar o amigo con esquizofrenia interactúa con otros miembros de la familia y amigos, y que disfruta nuevamente de las actividades cotidianas. No obstante, para que esto suceda, es importante que los síntomas de la esquizofrenia estén bien controlados tomando la medicación de la forma prescrita.

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