Adiós al pasado

Gabriel

A los 14 años empecé a ir a un psiquiatra por fumar porros, cuando iba al instituto tuve amigos, novia, lo tenía todo y me encontraba más o menos bien pero entonces la enfermedad lo cambió todo. Me empezaron a llamar loco, colgado y eso a mí me dolía ya que mis propios amigos me dieron de lado, así que me quedé solo, aislado, desde entonces llevo saliendo y entrando de hospital en hospital. También me llamaron orejudo porque tenía de pequeño las orejas de soplillo, por eso no me gustar mirar hacia atrás, ya que también me expulsaron del instituto solo porque me porté mal.

Y a los 16 no acabé la ESO, pero sí la terminé a los 26 en una escuela de adultos, cuando nos dieron una mala noticia que nada tenía que ver con la enfermedad, sino que a mi madre le diagnosticaron cáncer, así que me saqué la ESO estando mi madre enferma.

Cuando murió no me gustaba salir a la calle ya que todo el mundo me preguntaba qué tal estaba, desde entonces entré en un bucle sin salida, pero mi ánimo a seguir adelante fue la escritura, la música, sin embargo, lo que más me cambió no fue mi enfermedad, sino la muerte de mi madre.

Porque ella era el motor de mi vida, desde entonces lo que más me anima a parte de escribir es la música y también nos unió a mi padre y a mi hermano. Después de la muerte de mi madre (que descanse en paz) también caí en el alcohol, pero lo dejé, aunque me costó.

Desde entonces lucho por ella, porque la siento muy presente, la llevo siempre conmigo en mi mente, ya que alguna vez sé que me ha ayudado y me estará ayudando siempre. Y es que, si algo aprendí, es que todo tiene solución menos la muerte y que el único camino es no dejar de avanzar pase lo que pase hasta el final, cueste lo que cueste siempre.