Memoria

ANT©MEN

Empiezo este relato que puede ser verídico o también inventado. La realidad es según desde el aspecto desde donde se mire. En “realidad” me ha animado el título para escribirlo “Proyecto Tiempo.” 

Contaré la historia de un amigo mío. Como él siempre decía, “los nombres no son importantes”, no lo identificaré. 

Creo que por esa frase perdió el orgullo y desordenó su nombre y de todas las personas que pasaron por su vida, confundiéndose con ellas. ¿Qué es un hombre sin nombre? A veces nada, excepto mi amigo. 

Pues bien, mi amigo siempre fue el mismo. Se preguntarán uds. cómo sé tanto de él. La verdad, me contó su historia, su vida y el regalo, para mí, maravilloso que me hizo. 

Su infancia fue la de un niño solitario. Entre una postguerra y el olvido. Siempre soñador, querido por su familia y un miedo que le acompañaba desde su niñez. Tiempos raros y difíciles, pero él no pedía nada, no exigía nada. Creo que aún tan pequeño estaba perdido. 

Los años, para mi amigo, pasaban demasiado lentos. Las carencias y dificultades de la vida, de su vida eran mitigadas por el amor de su familia materna. Para mí, su infancia fue un sueño. El único sueño que tuvo. Su vida posterior un sufrimiento que le impidió crecer. Hasta ayer no fue feliz. 

Me contaba que el tiempo escolar, en su tiempo, era anodino. No estudiaba, pero era de los primeros de su clase en todos los cursos. Se aburría y en vez de progresar iba en descenso. Hacía reír a sus amigos. En realidad tenía un gran humor que sus amigos no comprendían. Luego se dio cuenta que él no hacía reír sino que se reían de él. Cruel y siniestra crueldad que convive en ciertos niños que hacen creer a otros diferentes y en realidad no sé si los vuelve únicos. 

En el único sueño que tuvo, hasta ayer, recibió mucho amor. Fue creciendo y era el mismo. Por ello fue explotado en todos los trabajos que conseguía. Al final comprendió, también, la cruel y siniestra crueldad de los adultos. Peor que la de los niños. Y él era el mismo. 

La vida pudo con él y lo hizo diferente. Al ser diferente lo medicaron, lo diagnosticaron y aceptó esa diferencia. Esa diferencia fue aceptada y entró en el Mundo de la Diferencia. En el maravilloso Mundo de la Diferencia conoció a Personas maravillosas. Personas diferentes que eran ayudadas por el amor, a no ser diferentes, por familiares, especialistas, amigos, conocidos, gente que no conocía, e.t.c. 

Aunque lo pasó mal por sus ingresos en Salud Mental valió la pena el periplo y el camino. Largo camino también de baches, caídas, levantadas, nuevas caídas y un resurgir. 

 Las pioneras, las luchadoras, los pioneros, los luchadores, las sufridoras, los sufridores. Su madre y su padre y su familia aguantaron su locura. La llamada locura por excelencia. La más despreciada. La más estigmatizada. Aquella invisible tan visible y viceversa. 

Las conjeturas para la sociedad fueron claras. Los factores de riesgos múltiples. La crítica totalmente negativa. El veredicto culpable. El juez iba a imponer su pena… lo declaró… entonces surgió la Voz. La voz de especialistas, familiares que empezaron a hacer ruido. El ruido luchó contra el ruido. La Voz contra las voces. Y el consejo de su madre: “Da la cara, no te escondas”, lo admitió. 

Volvió algo maravilloso de su infancia, de sus libros de Primaria. Algo que no se sabe qué es. Que tiene relación con la Locura Sana. Algo donde se puede hablar de todo. Desde el amor hasta el odio. Desde la vida hasta la muerte. Desde lo social hasta lo antisocial. De ti y de mí. De nosotros. 

Algo combativo, algo luchador, algo terapéutico, algo enfermizo y algo sanador. Algo que habla sola y nadie señala. Algo que grita y todos oyen en silencio. Algo… algo llamado Poesía. 

Perdonen mi entusiasmo, pero empatizo mucho con mi amigo en todos sus aspectos y creo comprenderlo. 

Después de tanto llanto, de tanto sufrimiento de los suyos, de él, de los que le rodearon se merece el sitio que tiene ahora en la sociedad a pesar de todo. En los demás por la forma que lo vean y en mí por su regalo. Regalo que le hicieron a él y él me lo regaló a mí. 

El tiempo es un proyecto, un sueño, un deseo, una petición. 

El tiempo es una petición, un deseo, un sueño, un proyecto. 

Dos cosas diferentes e iguales que concede Dios en nuestro Camino. 

El Ideal, El Amor, El Camino: Dios. Y la lucha. 

En mí hay dos grandes amigos que han influido prodigiosamente. Uno es Jesucristo y el otro es él. Hay otros amigos importantes, desde un barredero hasta Gandhi. Desde mi amigo que quería parecerse a Don Quijote hasta un tal Alonso Quijano. Desde Aldonza Lorenzo hasta Leonor que es hoy en día mi mujer. La mujer que amo. 

Mi amigo en su lucha contra vientos que eran molinos venció a los molinos, pero no pudo con los vientos. Perdió y ganó. Ganó y perdió. 

El deseo de mi amigo que hizo de joven en una iglesia. Su petición a Dios, me contó, fue que se cumplieran los sueños de su madre y que lo hiciera poeta. Para mí que lo conocí bien sé que se han cumplido. Los sueños si son de corazón siempre se cumplen. Su madre, esté donde esté en el lugar de su Cielo tan particular lo sabe. Y él es poeta. Los poetas ni nacen ni mueren. Son igual que la poesía. 

Otra vez me estoy emocionando, perdónenme, pero a veces me siento él. 

No sé si admitirán Uds. este relato del que hablo de un amigo. Cada vez que el tiempo pasa, cada vez que pasa un día, tal vez cada vez que pasa una vida somos otros. Cambiamos según lo vivamos. Según a quién conozcamos. Creo que no siempre somos el mismo. 

Les cuento esto porque yo desde que lo conocí no soy el mismo. Me ha hecho cambiar, me siento otra persona. Y no creo que tenga una enfermedad mental, creo que siempre fue valiente. Todo lo dio, todo lo regaló, sería capaz de dar la vida por los demás. De entregarse en cuerpo y alma a aquello que le gustaba. La verdad es que de nadie he aprendido más. Me ha dado una lección de vida y su regalo. 

Su regalo es muy especial. No es un regalo que se de todos los días. Y otra vez me emociono. ¿Saben Uds. qué me regaló? Su memoria. 

Ahora resulta que yo soy él y él soy yo. Ahora resulta que soy poeta y escritor con varios libros escritos y otros por publicar. Ahora resulta que vivo una vida más o menos normalizada como todo el mundo. Ahora comprendo muchas cosas que antes no comprendía. Ahora se podría decir que “soy”. Me ha hecho conocer lo más importante para mí, el Amor. Él lo buscaba, yo lo buscaba. Por algo, digo yo, Don Quijote era uno de sus mejores amigos. Y ahora mío.