Mi mundo bicolor

Lulú

Este relato es el reflejo de una vida dura pero llevadera, porque desde este centro se hace más llevadera y amena. Estoy desde las 09:00h hasta la 13:30 h, con media hora de descanso, alternativa en la que en la cafetería te tomas un tentempié que traes de casa o que vas a comprar con un chocolate o un café; amenizada con unos ratos de charla con tus compañeros o largos ratos de silencio con otros, en los que observas el paso del tiempo de algunos o lo soportable que es la vida con otros con los que tú tienes más confianza y hablas más.

En el patio hacemos escala para tomar el sol en verano y el fresco en invierno. Algunas veces te toca decorar y otras hacer barro, la sala de barro recuerda a una época estudiantil en la que todos tenemos nuestra tarea y todo resuena a base de golpes en la mesa y silencio en nuestras mentes; porque el entretenimiento que estos trabajos te proporcionan relajan en nuestra salud mental, con emoción de llevar algo a cabo y de que esto que llevamos a cabo lo hacemos en común todos a la vez. En la sala de decoración las pinceladas son suaves pero firmes, llenas de confianza en que todo tiene que salir bien y no te puedes pasar con la pintura ni un milímetro. La colocación de los hornos recuerda a un puzle que tiene que encajar con las otras piezas y poner con mucho cuidado sino se hace todo añicos. La sala de esmaltado a base de pistola es como un juego de niños, en el que el pulso marcará las piezas que, decoradas y hechas por compañeros, llegarán a casas ajenas, serán expuestas en locales o irán para fotos de recuerdo.

Todo es una cadena, unos diseñan, hacen, experimentan... Otros llevan a cabo el trabajo de los que han diseñado, otros lo rematan y otros los observan, escudriñan y eligen. Sin más, esto es la cerámica, esto es la decoración, esto es una forma de vida que nos ayuda a sentirnos útiles y placenteros.

Es un centro psicosocial, pero a la vez desarrollamos un trabajo que nos viene bien en la vida y desarrolla nuestro intelecto. Este centro lo llevan unos profesionales que nos dirigen de una manera lo más humana y cercana posible. Es una ventaja. Tenemos salidas grupales y cursos de cerámica.

Todo esto es soportable si tú desarrollas unas pautas de compañerismo, disciplina y educación como en cualquier trabajo porque no somos diferentes por tener una enfermedad mental, somos personas normales y corrientes que no por tener la cabeza o mejor dicho la mente mal no podamos sentirnos iguales, no, somos iguales y este centro apuesta por ello y nosotros apostamos por este centro porque venimos y queremos estar en él y seguir en él.

Por último me despido con una ovación a mis compañeros y con otra a este sistema de apoyo que se llama KERÁMIKOS.