Mi vida

Alondra

Tengo pareja y tiene un nombre maldito que es esquizofrenia. Hace muchos años que vive dentro de mí, que está conmigo, que no me abandona, que me mortifica unas veces más que otras y que tiene una forma muy rara de querer. Está en mi mente, en mi alma y en mi corazón. Al principio de nuestro noviazgo y más tarde consiguió que mi vida se tambaleara por completo.

Querida esquizofrenia, ¿querida? Ya no sé lo que me digo. ¿Padeceré el síndrome de Estocolmo? Eres una víbora que todo lo envenenas, que todo lo manchas y que todo lo manipulas. He caído en depresión por tu culpa, he llorado como un niño tantas veces, he estado con los nervios crispados, obsesionada con mil cosas, tener ideas extrañas, oír voces, sentirme distinta. Has encendido un fuego dentro de mi cabeza similar a un volcán en erupción.

Casi me voy de este mundo indicándome tú la calle de en medio. Tuve suerte. Sigo viva. Con más ganas que nunca. Para aprender a aguantarte entraba y salía del hospital. Cariño, ¿no ves que me faltan fuerzas para plantarte cara? Eres una lagarta y una asquerosa. Serás más fuerte que yo pero tengo mis armas y pienso defenderme siempre. Esto es una guerra que dura mil batallas y no se acaba aquí. Sé que ganaré algunas, otras no, habrá que ver quien sale vencedora.

Salvar la vida a tiempo en varias ocasiones, o volver a nacer, eso es de alguna manera ayuda divina. Con sufrimiento, dolor, desesperanza, tristeza, y puedes querer hacer lo más traumático pero tienes que hacer justamente lo contrario. He aprendido la lección. Hace mucho que aposté por la vida querida. Aunque sufra o llore o lo pase muy mal: ¡Quiero vivir!

Diré que mi padre ya fallecido, me decía que el mayor regalo de cumpleaños que me había hecho era la vida. Y yo lo entendía. Hace algún tiempo que te entiendo papá. Tú me la diste y yo me la quitaba. Perdóname…

Las ideas suicidas son como latigazos mentales que te atraviesan mente y cuerpo de una manera bestial. Sentirlo y vivirlo te marea. La muerte te ronda en todo lo que haces. Yo he tenido suerte. Estoy viva. Y puedo decirlo muy alto y para eso grito.

El último de esos latigazos fue hace trece años, algo grave la verdad, pude perder la vida, aún hoy no puedo olvidarlo. Marcó un antes y un después. Reflexión, aceptación. Decidí asumir lo que soy con la enfermedad y aprender a vivir con ella.

Los múltiples ingresos en el hospital junto con los intentos por quitarme la vida fueron caer en los abismos de la desgracia. Desde que entras es una agonía y cada alta una felicidad. Lo pasaba muy mal, por la misma enfermedad, por las horas muertas, el sufrimiento de los familiares, algunas incomprensiones…

Mi familia estaba muy preocupada por mi estado de salud. Al principio hablaron con los médicos pero no atendían, les resultaba difícil. Si ahora existe estigma sobre las personas con enfermedad mental hace años mucho más. Bajo presiones y situaciones desequilibrantes. Mi familia también. Además ellos ya tenían problemas importantes. Como todos, supongo.

Todo esto no era nada fácil de llevar. Mi familia, entonces, era como una cámara de gas. Las personas     que más me han apoyado han sido mi madre y mi hermana. Recuerdo que fue muy duro tirar para delante.

Me he sentido muchas veces cansada, amargada, triste, anulada, depresiva, harta, superada y mucho más que diría pero no digo. Porque mi pareja, mi adorable pareja, ha creado todo esto. Realmente es como un calvario.

Evidentemente las enfermedades mentales y en este caso la esquizofrenia afectan mucho al carácter y personalidad. Esto, algunas veces, me ha hecho tener discusiones con amigas o mostrarme de malas maneras ante los demás. La última la he perdido este año pero en este caso y en algún otro trato de no echarme la culpa encima. Tal vez las características de mi enfermedad junto con otros aspectos no casen con ciertas personas.

Actualmente no tengo amigos. Me he ido dejando gente en el camino por unas razones o por otras. Perdí a mi mejor amiga por la enfermedad y mal carácter.

Quiero destacar también que la ayuda de los centros para nosotros es positiva. También hacer actividades de tiempo libre.

Bendito sea todo lo que se hace por los enfermos mentales- Luchar, eso queda. Porque la sociedad no nos vuelva la cara y nos mire de frente. Somos, igual que el resto, personas de carne y hueso.

Respecto a los estudios, ya empecé con problemas de nervios en la adolescencia, timidez y grandes estadios de soledad. Fue en Formación Profesional donde me diagnosticaron y donde empezó el declive. No pude terminar lo que empecé. Comenzaba una etapa de obsesiones, nervios, tristeza y malestar. Siempre que me he sentido con fuerzas me he apuntado y he completado cursillos.

Quiero terminar diciendo que mi querida esquizofrenia, ¿querida?, va del brazo conmigo y he empezado a entenderla mejor hasta cogerle cariño. Tantos años… y seguimos librando batallas.

Conviene no olvidarse de que es una compañera traicionera y es capaz de anularte. Cuando notas algunos de los síntomas es importante estar en guardia y pedir ayuda. En seguida me doy cuenta.

No tiro la toalla. La vida puede ser muy bonita.