Mi vida

Eduardo Muñoz

Me llamo Eduardo, hijo de Carmen y de Roque. Tengo 3 hermanos mayores que yo: Roque, Juan y Antonio. Vivíamos en un pueblo de Almería (Alhama de Almería). El mayor se salió de la escuela a los 14 años y empezó a trabajar en la construcción, el segundo al salir de la escuela también se dedicó a la construcción, al igual que yo.

Montamos una empresa de hacer invernaderos, y nos fuimos a trabajar a Cartagena, estuvimos varios años trabajando juntos. Al cabo del tiempo, se separó (se deshizo) la empresa.

Ahí en Cartagena conocí a una muchacha que me gustó mucho, pero al cabo de unos años recibí una carta que tenía que incorporarme al cuartel de instrucción de Marinería, en Cartagena. Recuerdo el día, pero no el año; llevaba 2 meses y me dejaron salir a pasear por Cartagena y me encontré a aquella amiga que había conocido años atrás. Estaba igual de guapa y el cuerpo se me removió, pero había un problema, yo tenía novia en Almería. Me licencié y me saqué el título de vigilante jurado, escolta y explosivos; también todos los carnets de camiones.

En mi pueblo nos juntamos 12 personas y fundamos una empresa de seguridad, nos funcionó muy bien, dábamos muchos servicios a empresas con la seguridad. Al cabo del tiempo la dirección de la empresa empezó a ir mal económicamente, había muchos gastos sin justificar, en una palabra, nos robaban ellos mismos.

Viendo que me quedé sin trabajo pedí empleo en varias empresas de transporte, hasta conseguir trabajo en una.

He estado en casi toda Europa, el trabajo que tenía de chofer era muy arriesgado porque no dormía lo suficiente para conducir, y siempre corriendo porque teníamos horas de descarga en los pedidos a servir. Lo único que recompensaba era el sueldo.

Ahora me encuentro enfermo, y pienso que por no haber descansado lo que el cuerpo necesitaba. Ahora mismo me acuerdo más de las cosas de antes que de lo que hago de un día para otro. Mi mente está bloqueada, no sé nada de matemáticas, se me han olvidado las tablas, sumar, dividir, etc.
Gracias a mi mujer (que por cierto, es aquella muchacha que había conocido hace años), que la quiero mucho, y me ha ayudado mucho con mi enfermedad. Nosotros no hemos tenido hijos juntos, mi mujer tenía 2: Ricardo y Víctor…yo los he criado y querido como míos. Ricardo estaba malito y necesitaba de su madre y de mí, yo lo quise tanto que cuando falleció caí en mucha tristeza, voy cada día al cementerio y hablo mucho
con él como si estuviese vivo. Todas las noches duermo con su foto al lado y sé que vela por mí. Y también sé que a su madre la cuida y le da fuerzas para que me cuide… Es nuestro ángel.

Y también está Víctor, que vive en otro pueblo (Torre Pacheco) que tiene un niño llamado Luka de un año y medio.

Pero el recuerdo de Ricardo siempre nos pone tristes.

Yo, en la actualidad estoy yendo a un centro de día llamado Apices, para mi salud mental. Reconozco que me ha costado mucho, mucho adaptarme a él. Pero ahora estoy contento, tengo amigos, los monitores me cuidan bien, tenemos salidas semanalmente y actividades que son buenas para mi enfermedad.

Para mí, el centro ya es como una familia, está Ginés, Víctor, Javi, Pedro, Alberto, Mari Pili, Alejandro, Olga, Maite, Begoña, Stefano, Cristina, Victoria, la directora Pepa, que es muy cariñosa, y alguno más que ahora mismo no recuerdo el nombre (todos se portan muy bien).

Y también están mis compañeros como Vicente, Pablo, Kiko, Juanjo, Juan, Paco (mi compañero de comedor), Youssef, Belén, Cecilia, Pili, Mariló, Juani, etc.

Bueno, aquí he resumido un poco mi vida. Y sobretodo quiero dar las gracias a mi Cefe, mi mujer, que cada día se desvive por mí, por mi estado y salud. La quiero mucho.