Proyecto de vida

Ramón

Me llamo Ramón, vivo en un pueblo de 4000 habitantes, creo que son esos, a todos no los conozco, aunque a la mayoría sí. 

Soy el pequeño de casa, tengo dos hermanas mayores y tres sobrinos. 

Tengo 28 años y me diagnosticaron la enfermedad a los 24, realmente no hace demasiado, aunque durante estos cuatro años he aprendido muchísimo. 

Cuando me comentaron en el centro que voy, en el CRIS, que escribiera mi proyecto de vida tuve claro que quería hacerlo. 

Mi proyecto de vida actual es rehabilitarme y poder trabajar con mi padre, me gustaría ayudar a mi familia y que estén contentos conmigo. Eso me hace sentir bien. 

También me gustaría conocer a una chica y salir con ella. Me da igual que tenga enfermedad mental, creo que, si la tiene, la voy a entender más que nadie. También me gustaría, por qué no, tener mi propia familia. Y recuperar mi carné de coche y volver a conducir, ¡me encantaría! 

Aunque lo más importante y lo que más me gustaría, es poder lograr hacer una vida prácticamente normal, aunque sé que con la enfermedad tengo que tener unos hábitos saludables y ordenados en cuanto a horarios y visitas a mi médico. También es verdad que prácticamente todos tenemos médicos y debemos cuidarnos, no es algo tan distinto, sino más bien una enfermedad más. 

Pensando en este proyecto de vida, mi psicóloga me sugiere que escriba que cosas que me gustarían para un futuro, y qué cosas ya he logrado y me gustan. 

Lo que he logrado ha sido: volver a casa de la residencia donde estuve 17 meses; no me gustaba, pero tenía que estar para ponerme bien. Me recuperé y volví a casa con mis padres, hermanas y sobrinos. Al principio necesitaba que me despertaran, afeitaran y me hicieran el almuerzo para llevarme al CRIS, también el vaso de leche. Me decían los días que tenía que ducharme y cambiarme la ropa y me acompañaban al médico. 

Ahora, me despierto solo con mi despertador, me hago yo mismo la leche y me preparo mi almuerzo, me ducho todos los días y me encargo de hacer compras y recados para casa. Todas las mañanas voy al CRIS y por las tardes estoy con dos amigas en una escuela de adultos. 

Participo en un grupo teatral con una obra que se llama No al estigma, ¡es una pasada! La hemos representado en Madrid, Murcia, Aielo de Malferit, Ontinyent, Ollería… A través del teatro contamos nuestras experiencias y hacemos que la gente se conciencie de la enfermedad mental y rompemos los tabús; no somos locos, somos personas como cualquier otra y tener una enfermedad mental es como padecer cualquier otra enfermedad. Al finalizar la actuación hacemos un foro donde hablamos con la gente del público. 

También estoy participando en la liga de fútbol intercentros y en la liga de petanca. Los fines de semana me encanta quedar con los amigos del CRIS y salir. 

¡Ah! ¡Importante!! He vuelto a la comparsa de fiestas de mi pueblo que dejé hace unos años y me han recibido con los brazos abiertos. 

También he vuelto a viajar, ¡me encanta! Con la familia vamos todos los años a varios sitios, he estado en Alemania, en la Selva Negra, en Letonia, Lituania y Estonia. En cada viaje aprendo cosas… Disfruto muchísimo también en los viajes con mis compañeros, ¡menudas risas! 

Hace cuatro años, cuando me diagnostican la enfermedad, mi familia y yo nos pusimos muy tristes. Poco a poco me he dado cuenta de que lo he asumido, tengo una enfermedad, pero eso no me hace peor persona. Lo importante es seguir adelante y tener ilusiones… En este camino he conocido mucha gente y he descubierto cosas que no sabía ni que podía hacer. Una de ellas es superarme día a día y recuperar cosas que había perdido: a los amigos. También a poder salir solo por la calle sin tener miedo. ¡Eso es genial! A reírme y ser el bromista que siempre había sido. 

Supongo que mi proyecto de vida es como cualquier otro, porque al final es disfrutar de la vida y ser feliz con los míos.