Un proyecto en común

Antonio Abadía Rubio

Mi vida, cuando era pequeño, era muy divertida, menos cuando tuve que hace la comunión, lo pase muy mal pues lo viví con bastante miedo.

Mi infancia, fue bastante normal, pero cuando llegué a la adolescencia y la juventud empecé a tener problemas de relaciones con los demás. Estuve en el colegio estudiando, pero mi padre me sacó del colegio para ponerme a trabajar y entré en Toldos Serrano. Esto supuso un pequeño trauma, ya que creo que no estaba preparado.

Estuve tres años y me despidieron. Posteriormente me hice voluntario en la mili para intentar quedarme como mecánico, cosa que también salió mal y no pude realizarlo.

Al volver de la mili y estar en paro, supuso más tiempo libre y empecé a tener episodios de depresión que gracias al apoyo de mi familia, en especial de mi madre, los pude solventar de la mejor manera posible; pero las relaciones con los demás especialmente con las personas femeninas me supuso bastantes frustraciones.

Siempre he tenido inquietudes, aunque me ha costado ser feliz. Me gusta la música y me da energía cuando la escucho.

En el tiempo en el que estaba sin empleo oí hablar del proyecto de un sindicato de reconstrucción de un pueblo abandonado en el Pirineo, “Morillo de Tou”, en la provincia de Huesca, con una serie de programas y expectativas, especialmente el de la creación, en este proyecto, de una Escuela-Taller de Guías de Montaña, afición que yo ya tenía y que al sentirme desplazado en mi entorno y estar en una situación de falta de empleo, me embarqué.

La experiencia tuvo de todo; al principio mucha ilusión y todo muy bonito, pero también adaptarme a una nueva vida y situaciones que me produjeron algunos sudores y un montón de lágrimas; pero yo soy un luchador, y con esfuerzo y mi fuerza de voluntad consigo salvar las distintas dificultades que van surgiendo en la vida.

Mi madre estaba enferma y yo, que la quería mucho, la echaba de menos estando tan lejos. Ella siempre me apoyó de la mejor manera que sabía.

Me gusta la montaña y en especial Los Pirineos. Me encuentro a gusto andando por las montañas y formar parte del proyecto de Guías de Montaña me supuso el aprender muchas cosas, duró tres años. Al principio estábamos en un albergue y luego nos acondicionaron una casa que se denominaba Campamento.

La Escuela estaba cofinanciada por el INEM, y el primer director fue Juan José Sebastián, que era del País Vasco y operador de cámara de las expediciones de “Al Filo de lo Imposible” de TVE. Había estado en expediciones al Himalaya, al K-2, y otras. Esta persona nos enseñó muchas cosas relativas a técnicas de montaña, escalada, esquí, primeros auxilios en montaña y otras técnicas relacionadas con la montaña

Posteriormente vinieron unas profesoras, Alicia y Resurrección, que completaban la formación práctica con cultura general, matemáticas, lenguaje, botánica. Hicimos esquí en Candachú, Astún, parapente en Castejón de Sos, piragüismo en Aínsa, siempre con los de Al filo de lo Imposible, formando parte de un proyecto irrepetible y lleno de compañerismo en los que todos formábamos parte de una misma familia.

También había momentos de sufrimiento y dificultad; en invierno no lo pasábamos bien ya que el campamento no reunía las condiciones de habitabilidad, y en alguna salida a la montaña pasamos verdaderos apuros.

Poco a poco mi situación anímica y mental, así como las condiciones de habitabilidad y de relaciones fueron empeorando. Mis problemas psicológicos iban aumentando, a pesar de que fue y será la etapa más importante de mi vida, la que me aportó más experiencia y sabiduría.

Volví a Zaragoza dos veces para estar con mi familia; la primera una temporada y luego la segunda para intentar buscar trabajo definitivamente.

Trabajé varios años en una empresa de Buzones, terminando el trabajo por llevarse parte de la empresa a China, y luego en muchas empresas, pero debido a mis problemas psicológicos, la duración de los empleos siempre era corta. Esto me produjo una gran frustración y desasosiego, sintiéndome muy desgraciado y vulnerable. Me ayudó bastante una fundación, que me proporcionó varios trabajos de inserción, ya que ya tenía minusvalía.

Mientras en casa, mi madre iba poco a poco consumiéndose por su edad y enfermedad. Mis dos hermanos, también con esquizofrenia, hacían difícil la convivencia, aunque mi relación con mi madre hasta el final fue buena, pues conservó los cinco sentidos hasta el final.

A lo largo de los años me han tratado varios médicos psiquiatras a los que estaré siempre agradecido.

Gracias a Dios me concedieron invalidez absoluta y eso me produjo una cierta tranquilidad. Aun así, cuando se murió mi madre me sentí un poco más abandonado. Gracias a algunos de mis hermanos pude ir solventado las distintas situaciones y mi hermano mayor fue buscando alguna fundación donde pudiera realizar alguna labor, aprendizaje, etc., pensando más específicamente en jardinería pues es una tarea que siempre me ha gustado.

A través del sistema sanitario pude entrar en diferentes talleres y programas. Esto supuso que fui sintiéndome más integrado y útil, sobre todo por el apoyo médico y terapéutico de los profesionales que nos atendían. Gracias a esa adquisición de confianza en mí mismo, volví a buscar mi sitio en el mundo: yendo a cursillos, participando semanalmente en una tertulia, o volviendo a esas montañas que tanto me dieron en la juventud.

En este momento estoy relativamente feliz, aprendiendo cosas interesantes, tanto en el taller, como en las actividades culturales que realizamos mis hermanos y yo: vistas a exposiciones, pueblos, una tertulia cultural, etc. Me siento integrado y a gusto con mis compañeros, monitores y terapeutas. Con mis hermanos me llevo bastante bien y realizamos excursiones, algún viaje y procuramos cultivar el apoyo familiar, ya que esto es muy importante.

Siempre me he sentido frustrado por no poder realizar el proyecto de tener una familia. Aunque hoy puedo decir que mi familia son también todas esas personas que me acompañan en el día a día.

Espero seguir teniendo estabilidad para aportar lo mejor posible donde me relaciono, en mi familia, en el centro, en la tertulia Albada, etc.