Una vida

Antonio Librero

Mi vida comenzó en Sanlúcar de Barrameda, tuve una infancia buena. Con cuatro años entre en la guardería y después continué en la escuela, con catorce años me quité porque tenía que trabajar, por necesidades económicas, en la plaza de abasto.

En mi etapa adulta comencé a relacionarme con amistades no muy adecuadas que me llevaron a una serie de consecuencias negativas, entre ellas, me echaron del trabajo, ya que mi jefe no se fiaba de las amistades que tenía; tras esta situación comencé a trabajar con amigos de chatarreo.

Con 18 años entré en un prisión del Puerto Santa María, seguidamente entré en el psiquiátrico del Puerto de Santa María, en el cual empecé a vender drogas con el tiempo, seguidamente ingresé en el psiquiátrico de Jerez de la Frontera, en él seguía vendiendo hasta que entré en la jefatura para terminar en el psiquiátrico de Sevilla en el que entré dos veces.

En mi vida también han existido amores, entre ellos, dos chicas, las cuales eran primas. Las conocí en Chipiona cuando trabajaba en la discoteca junto a mi hermano. Con una de ellas estuve 7 meses.

Mi enfermedad viene a cuenta del consumo de drogas llevándome a situaciones descontroladas. No obstante, con la medicación y, sobre todo, tras dejar de consumir, he mejorado. Este ha sido uno de mis mejores logros en mi vida.

En 2001 tras un amigo conocí AFEMEN. Al principio venía con el fin de reducir condena, ya que estaba esperando un juicio. No obstante, a día de hoy vengo todos los días. En él comparto amistades, con las cuales salgo a tomar café y sobre todo en el club juego a las cartas y me encargo de realizar la merienda para mis compañeros.