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La esquizofrenia es uno de los trastornos de salud mental más complejos que existe. Está caracterizada por pensamientos distorsionados, sentimientos extraños y conducta poco usual. Es una enfermedad poco común en los niños y es muy difícil de reconocer en sus primeras etapas. Salvo pocas excepciones, muchos estudios sugieren que es raro que la esquizofrenia se inicie antes de los 6 años de edad.

La aparición insidiosa de los síntomas psicóticos de la esquizofrenia suelen producirse en la adolescencia y suelen suponer una ruptura biográfica en la vida del paciente.

La esquizofrenia infantil es más frecuente en varones, en una proporción de 2 a 1 que según avanza la edad, esta proporción se iguala en ambos sexos.

En estos pacientes se pueden haber observado previamente al debut de la enfermedad algunas complicaciones perinatales, alteraciones en la estructura y tamaño del cerebro, anomalías físicas menores, así como algún tipo de presencia infecciosa durante la infancia.

La esquizofrenia infantil puede causar alucinaciones y pensamientos extraños.  Las alucinaciones más frecuentes son las auditivas pudiéndose percibirse voces dentro de la cabeza.

Estas alucinaciones se pueden acompañar de ideas delirantes y estas pueden incluir preocupaciones corporales, miedo a ser visto o perseguido, miedo a ser víctima de algún complot o tener la sensación de tener algún poder especial o místico.

Pueden tener dificultad para disfrutar de las actividades que antes disfrutaban, para relacionarse con otras personas y comportarse adecuadamente en casa con su familia.

El tratamiento de esta enfermedad debe ser multidisciplinar. Es necesario un tratamiento farmacológico, así como terapias psicológicas que ayuden al niño y a su familia a mejorar el pronóstico de la enfermedad. 

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