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Actualmente la esquizofrenia es una enfermedad crónica que puede resultar en una serie de síntomas positivos (alucinaciones, delirios..) y síntomas negativos (embotamiento afectivo, apatía, falta de relaciones sociales...) que se pueden llegar a controlar con el cumplimiento de un correcto tratamiento farmacológico y psicoterapéutico.

Síntomas como los delirios, las alucinaciones, la angustia, la inquietud... pueden llegar a remitir con los fármacos antipsicóticos; estos se encargan de regular de una manera multifactorial diferentes neurotransmisores en el cerebro (dopamina, serotonina...) y pueden prevenir las recaídas o descompensaciones psicóticas que tanto perjudican el pronóstico a largo plazo de la enfermedad.

Estos fármacos, así como diversas medidas psicoterapéuticas y rehabilitadoras contribuyen a la estabilización de los pacientes, pero desgraciadamente no constituyen la cura de la enfermedad por el momento.

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